La información es muy abundante, pero el criterio sigue siendo escaso.
La habilidad más importante de la próxima década no será dominar una herramienta concreta, sino desarrollar un buen juicio.
Y, como ocurre siempre, las cosas buenas que escasean se vuelven más valiosas.
Entonces quizá el mejor consejo profesional para los próximos años ya no sea «aprende a programar», sino aprende a pensar.
